Luis Guillermo Elizalde: una pasión que trasciende fronteras

Luis Guillermo Elizalde, Una pasión que trasciende fronteras – Revista Enredarte

Por: María Vinci

Pionero de la restauración de arte en Santander, y, durante un tiempo, el anticuario más joven de Colombia, el maestro Luis Guillermo Elizalde Díaz ha experimentado un camino de aprendizaje y éxito. Egresado de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía «Manuel del Castillo Negrete» (ENCRyM) del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (referente académico en Latinoamérica), accedió a compartir algunos detalles de su vida y experiencia en el extranjero.

Bienvenido maestro Elizalde. ¿Cómo se encuentra hoy?

Perfectamente, contento de estar con ustedes en esta entrevista.

Empecemos relatando a grandes rasgos sus orígenes. Tenemos entendido que, siendo bastante joven, fundó su propia tienda de antigüedades en Girón. Aunque en México, su país de residencia actual, el oficio de restaurador de arte es reconocido; es posible que el colombiano promedio apenas y haya escuchado el término.

Debido a que el hermano de mi abuela —el maestro Rafael Prada Ardila— y ella pintaban, puedo decir que es algo familiar. Tanto el arte como la restauración son heredadas. Crecí viendo a mi abuela pintar y restaurar. También destaco a mi tía a quien solía ayudar desde muy temprana edad en su anticuario ubicado en el parque de Girón: La Mansión del Fraile.

Luis Guillermo Elizalde, Una pasión que trasciende fronteras – Revista Enredarte
(Foto compartida por el artista)

¿Cómo fue ese primer salto hacia la profesión?

Gracias al Arquitecto Alirio Rangel Wilches —quien fue mi profesor de diseño en la facultad de Arquitectura de la Universidad Santo Tomás de Aquino—, conocí a la maestra Lucila González Aranda quien estaba en la dirección del Museo de Arte Moderno de Bucaramanga (MAMB) y, poco después, comencé a trabajar allí. Posteriormente me retiré de la facultad de Arquitectura y emprendí estudios de Bellas Artes en la Universidad Industrial de Santander (UIS). 

Después abrí mi propia tienda de antigüedades en Girón (Santander) que tuvo muy buena acogida por el público e, incluso, puedo decir que era uno de los anticuarios más jóvenes en Colombia. Llegué a ganar con mi tienda la feria “Expocamello”, una de las plataformas comerciales colombianas que le apuesta a los emprendedores y que, en este caso, fue patrocinada por la Cámara de Comercio de Bucaramanga.

Teniendo en cuenta lo prometedor de su futuro como restaurador de arte en Bucaramanga, ¿qué lo lleva a migrar?

Casi exclusivamente la admisión en el ENCRyM, pues era mi sueño estudiar Licenciatura en Restauración en dicha institución. Fue una experiencia impresionante y el recibimiento bastante cálido. Aunque al principio me costó un poco estar fuera del país, con el paso del tiempo México se ha convertido también en mi casa.

Luis Guillermo Elizalde, Una pasión que trasciende fronteras – Revista Enredarte

(Foto compartida por el artista)

¿Volvería a radicarse en Colombia como restaurador?

Esta es una pregunta complicada. A decir verdad, tengo sentimientos encontrados al respecto. Existe cierta problemática en Colombia, debido al desconocimiento de esta área de estudio y la falta de capacitación profesional; muchas veces, cuando alguien busca reparar una pintura, tiende a llevarla con un pintor, no con un restaurador (la persona que conoce las técnicas adecuadas para la conservación óptima de dicha pieza). ¿Volvería?, definitivamente sí, pero a una Colombia en la que se reconozca la importancia del restaurador de arte.

En ese orden de ideas, ¿qué significa para usted ser restaurador de arte?

La restauración es algo instintivo. Cuando una persona ve caer una taza, suele querer juntar los pedazos y arreglarla para conservarla, muy seguramente por el valor sentimental que pueda poseer. Suele pasar con todo, hasta con los juguetes de la infancia. Históricamente hemos deseado preservar cuanto hemos podido tocar; es así como, sin este oficio, no se conocerían obras de pintores afamados como Renoir y Botticelli, y que a lo largo de la historia del arte nos han aportado sus creaciones. Es una profesión importante a nivel histórico y estético, y que tiene unas técnicas especializadas que requieren una preparación consciente. El restaurador de arte es capaz de conservar historia, recuerdos y experiencias estéticas sumamente importantes para la humanidad.

Revista Enredarte es un proyecto apoyado por el Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *